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No. 002 · Septiembre 2026

De la consulta al trabajo multidisciplinario: el día a día clínico, con evidencia actual y la experiencia del Dr. Diego García.

¿Gastritis o vesícula? El ultrasonido hepatobiliar sigue siendo el desempate en epigastralgia

Médico señalando la pantalla de un ultrasonido con imagen de vesícula biliar durante consulta a paciente

El ultrasonido hepatobiliar decide cuando la clínica sola no basta.

Si etiquetas cada epigastralgia como "gastritis" antes de pedir un ultrasonido hepatobiliar, te vas a topar con una colecistitis que ya lleva seis horas evolucionando.

Resumen —Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en World Journal of Emergency Surgery (Huang et al., 2023) reunió 40 estudios y 8,652 pacientes para actualizar el desempeño diagnóstico del ultrasonido en colecistitis aguda. El hallazgo central: el ultrasonido tiene una sensibilidad agrupada de 71% y una especificidad de 85%, con una exactitud global de 0.83 — un desempeño sólido, pero no absoluto. Al desglosar por operador, el ultrasonido realizado por médicos de urgencias mostró incluso mayor especificidad (92%) que el hecho por cirujanos o radiólogos, sin diferencias estadísticamente significativas entre los tres grupos. La razón de verosimilitud positiva fue de 4.80 y la negativa de 0.33: un ultrasonido positivo aumenta considerablemente la probabilidad de colecistitis aguda, pero uno negativo no la descarta por completo si la sospecha clínica sigue siendo alta. La implicación práctica para consulta externa es directa: el ultrasonido hepatobiliar —apoyado en litiasis, engrosamiento de pared vesicular y líquido perivesicular— sigue siendo la herramienta de primera línea para confirmar o descartar colecistitis aguda en el paciente con epigastralgia, pero un resultado negativo con clínica sugestiva amerita repetir el estudio o escalar la evaluación, no cerrar el caso.

Mi experiencia —La colecistitis sigue siendo, en mi experiencia, de las causas más frecuentes de epigastralgia en consulta —y por eso mi abordaje es siempre el mismo: laboratorios de rutina más pruebas de funcionamiento hepático, bilirrubinas y amilasa con lipasa, junto con un ultrasonido hepatobiliar. Muchos de estos pacientes llegan con dolor irradiado a hipocondrio derecho, aunque el cuadro puede ser bastante variable, sobre todo en quienes cumplen las clásicas "4 F". Lo primero que busco descartar es una colecistitis aguda: la mayoría ya se conoce con cólicos biliares tras comidas grasas, que identifican como autolimitados —pero cuando el dolor persiste más de cuatro a seis horas, ya considero que probablemente se complicó. Con laboratorios y ultrasonido llego al diagnóstico casi siempre, y el mismo estudio me deja ver si hay dilatación de la vía biliar por si existe un problema agregado. Cuando la amilasa y la lipasa se elevan al menos tres veces el límite superior —prefiero la lipasa por más específica— eso ya me orienta hacia pancreatitis aguda, y los diagnósticos diferenciales, vale la pena recordarlo, pueden coexistir. Habitúo el electrocardiograma por doble propósito: descartar isquemia o lesión de cara inferior del corazón —algo que siempre vale la pena considerar— y tener ya adelantados los estudios necesarios para la valoración prequirúrgica.

Ref: Huang SS, Lin KW, Liu KL, Wu YM, Lien WC, Wang HP. Diagnostic Performance of Ultrasound in Acute Cholecystitis: A Systematic Review and Meta-Analysis. World J Emerg Surg. 2023;18(1):54. doi:10.1186/s13017-023-00524-5.

¿Tomografía inmediata en pancreatitis aguda? La evidencia dice que casi nunca hace falta

Médico revisando resultados de laboratorio junto a paciente con dolor abdominal en urgencias, ultrasonido con imagen de vesícula al fondo

Con clínica y laboratorio ya tienes el diagnóstico — la tomografía puede esperar.

Si pides tomografía de páncreas en las primeras 24 horas "para confirmar" una pancreatitis que ya tienes diagnosticada por clínica y laboratorios, estás exponiendo al paciente a algo que no necesita.

Resumen —Las guías revisadas 2025 de la International Association of Pancreatology (IAP), en conjunto con la American Pancreatic Association, el European Pancreatic Club, el Indian Pancreas Club y la Japan Pancreas Society, actualizaron 18 dominios y 96 preguntas sobre el manejo de la pancreatitis aguda, incluyendo diagnóstico, estratificación de severidad y papel de la imagen. El documento reafirma que el diagnóstico sigue basándose en la regla de dos de tres criterios —dolor abdominal característico, elevación de amilasa o lipasa al menos tres veces el límite superior normal, e imagen compatible— y que la tomografía contrastada no debe solicitarse de rutina en las primeras 48-72 horas, salvo duda diagnóstica real o deterioro clínico persistente, porque en la fase temprana la imagen se correlaciona pobremente con la severidad y puede subestimar la necrosis. Para la estratificación de severidad, la guía sostiene que la falla orgánica de grado 2 o más según la clasificación de Marshall modificada es indicación de traslado a terapia intensiva, y que el SIRS al ingreso —así como el SIRS persistente a las 48 horas, solo o combinado con proteína C reactiva o IL-6 elevadas— debe usarse para predecir un curso grave. Este enfoque escalonado evita tanto el subdiagnóstico de pacientes de alto riesgo como la sobreutilización de tomografía en el 80% de los casos que cursan con enfermedad leve.

Mi experiencia —En urgencias, el diagnóstico de pancreatitis aguda lo hago con dos de los tres criterios clásicos: la clínica, la elevación de enzimas pancreáticas en laboratorio y, dado que la mayoría llega con epigastralgia, el ultrasonido —sobre todo porque la causa biliar es la más frecuente. Con eso ya tengo el diagnóstico establecido y puedo dar el tratamiento indicado; no hace falta más. He visto el vicio, en algunos hospitales, de pedir tomografía casi de inmediato a pesar de ya contar con ese diagnóstico clínico y de laboratorio, o de ya haber descartado colecistitis o corroborado litiasis biliar por ultrasonido. Cerca del 80% de los pacientes tienen un curso leve y suelen tener remisión dentro de 48-72 horas sin necesitar nunca la tomografía, así que la dejo pendiente. La reservo para cuando la evolución clínica —respuesta inflamatoria sistémica persistente, falla orgánica— sugiere mayor gravedad; solo en esos casos, con un curso ya francamente severo, programo la tomografía dinámica de páncreas a las 48-72 horas del inicio del cuadro, para evaluar complicaciones locales como la necrosis y clasificar la severidad, nunca antes. Y para decidir si un paciente cursa un cuadro grave que amerite interconsulta a terapia intensiva, la escala que más práctica me resulta es la de Marshall.

Ref: Párniczky A, Mikó A, Uc AN, et al. International Association of Pancreatology Revised Guidelines on Acute Pancreatitis 2025: Supported and Endorsed by the American Pancreatic Association, European Pancreatic Club, Indian Pancreas Club, and Japan Pancreas Society. Pancreatology. 2025;25(6):770-814. doi:10.1016/j.pan.2025.04.020.

Pancreatitis biliar leve: la colecistectomía antes del alta ya no es opcional

Médico explicando a paciente hospitalizada el plan de colecistectomía con un diagrama en pizarra blanca

Antes del alta, no seis semanas después: la ventana real para operar.

Si sigues dando de alta a un paciente con pancreatitis biliar leve "para cirugía en 6 semanas," la evidencia más reciente dice que le estás dejando la puerta abierta a un reingreso evitable.

Resumen —Un ensayo clínico aleatorizado publicado en HPB (Zhou et al., 2026) comparó colecistectomía laparoscópica temprana contra tardía, ambas dentro de la misma hospitalización, en pacientes con pancreatitis aguda biliar leve. El grupo de cirugía temprana tuvo una estancia hospitalaria significativamente más corta (mediana de 4 días, RIC 3-5) frente al grupo tardío (mediana de 7 días, RIC 6-9; p<0.001), sin diferencias significativas en tiempo operatorio ni en tasa de complicaciones posoperatorias (10% vs 8.3%; p=0.752), conversión a cirugía abierta (3.3% vs 5.0%) ni sangrado intraoperatorio. No hubo eventos biliares recurrentes, reingresos, reoperaciones ni muertes en ninguno de los dos grupos, y el grupo temprano incluso mostró menos adherencias intraoperatorias (80% vs 93.3%; p<0.05). Estos hallazgos son consistentes con la evidencia acumulada de la última década: la colecistectomía realizada durante el internamiento índice —antes del alta— reduce de forma considerable los reingresos por eventos biliares recurrentes frente a la cirugía diferida, sin comprometer la seguridad quirúrgica. La conclusión práctica es clara: en pancreatitis biliar leve sin contraindicación quirúrgica, la colecistectomía debería resolverse en el mismo internamiento, no programarse para "después".

Mi experiencia —Alrededor del 80% de los pacientes con pancreatitis aguda —la gran mayoría de origen biliar— pueden ingresar sin problema a hospitalización de cirugía, con la premisa de que, de preferencia, deben ser colecistectomizados antes del egreso: lo ideal siempre es la colecistectomía temprana, o lo más pronto posible según comorbilidades. Lo mismo aplica si hay colecistitis aguda complicada con pancreatitis. El resto —pacientes con Marshall mayor de dos puntos y falla orgánica evidente— prácticamente amerita ingreso directo a terapia intensiva para monitorización las siguientes 48-72 horas, por ser de alto riesgo a mala evolución. Dicho esto, decidir el destino hospitalario después de urgencias sigue siendo, en la práctica, una incógnita en muchos hospitales, porque no siempre está claro quién será el servicio tratante. En mi experiencia, medicina interna termina recibiendo tentativamente a los pacientes con muchas comorbilidades que requieren atención más precisa, o a quienes tienen pancreatitis de origen metabólico u otras causas menos comunes —pero, con base en las estadísticas que he visto, la mayoría de los pacientes con pancreatitis terminan en terapia intensiva o en cirugía general.

Ref: Zhou W, Ji S, Zhang C, Liu B, Hong H, Pei M. Randomized Controlled Trial of Early versus Late Cholecystectomy in Patients with Mild Acute Pancreatitis. HPB (Oxford). 2026;28(3):296-302. doi:10.1016/j.hpb.2025.12.019.

Pancreatitis "idiopática": casi siempre es biliar, solo que aún no la habías visto

Equipo médico multidisciplinario revisando una imagen radiológica junto a un endoscopio antes de un procedimiento

Cirugía, gastroenterología, terapia intensiva: la pancreatitis no es de un solo servicio.

Antes de etiquetar una pancreatitis como idiopática, pregúntate si de verdad descartaste microlitiasis — o solo descartaste litos visibles.

Resumen —Una revisión publicada en Arquivos de Gastroenterologia (Chen, 2026) aborda un punto que cambia el manejo interdisciplinario de la pancreatitis aguda: el lodo biliar y la microlitiasis explican una proporción considerable de los casos clasificados como "idiopáticos" tras estudios de rutina. El ultrasonido convencional y la tomografía tienen baja sensibilidad para detectar lodo biliar, mientras que el ultrasonido endoscópico (USE) es más sensible que la colangiopancreatografía por resonancia magnética (CPRM) para identificar microlitiasis en pancreatitis aguda idiopática —es decir, buena parte de lo que llamamos "idiopático" probablemente sí es biliar, solo que no se buscó con la herramienta adecuada. El artículo propone estratificar la confianza diagnóstica en definitiva, probable o presuntiva, e integrarla con la severidad de la enfermedad (clasificación de Atlanta revisada) para decidir de forma racional cuándo usar CPRM o USE, cuándo indicar CPRE selectiva, y cuándo referir a colecistectomía. La implicación práctica para el trabajo multidisciplinario es directa: ante duda de origen biliar sin litos evidentes, la interconsulta con gastroenterología para USE o CPRM debe considerarse antes de cerrar el caso como idiopático, y la colecistectomía —incluso sin litos confirmados— reduce la recurrencia cuando hay lodo biliar o microlitiasis documentada.

Mi experiencia —La atención de cirugía general prácticamente es mandatoria en todo paciente con pancreatitis aguda, incluso sin origen biliar evidente y hasta en la de origen idiopático —porque la evidencia muestra que la gran mayoría de las "idiopáticas" terminan siendo biliares, más por microlitiasis que por litos evidentes, que es de las causas más frecuentes de pancreatitis por encima de los litos francos. Damos por hecho que la pancreatitis biliar debe cursar con bilirrubinas elevadas, pero no siempre es así, y en ocasiones coexiste coledocolitiasis o, peor, colangitis; ahí sí es válido buscar, de forma urgente y dentro de las primeras 24 a 48 horas, la interconsulta con gastroenterología endoscopista para CPRE. Para tipos más raros, como la pancreatitis por hipertrigliceridemia, vale la pena la intervención de medicina interna o, si es posible, de endocrinología. Y si el paciente está en urgencias con prioridad en el manejo de fallas orgánicas, definitivamente amerita intervención de terapia intensiva desde el inicio, evaluando junto con el urgenciólogo cómo será la reanimación y las necesidades de soporte orgánico. Ahí siempre recuerdo el protocolo WATERFALL: ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre. El bolo solo se administra cuando hay datos de hipoperfusión o hipotensión, y de ahí se continúa con 1.5 mL/kg/hora, buscando metas de perfusión —llenado capilar, PAM, uresis— en lugar de la reanimación agresiva que antes se manejaba por costumbre.

Ref: Chen J. Biliary Sludge-Associated Acute Pancreatitis: Clinical Spectrum, Diagnosis, and Management. Arq Gastroenterol. 2026;63:e25155. doi:10.1590/S0004-2803.24612025-155. / de-Madaria E, Buxbaum JL, Maisonneuve P, et al. Aggressive or Moderate Fluid Resuscitation in Acute Pancreatitis. N Engl J Med. 2022;387(11):989-1000. doi:10.1056/NEJMoa2202884.

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Una nota final: cada Resumen aquí es eso, un resumen. La inmediatez del scroll no sustituye la lectura del artículo completo — ahí están el detalle metodológico, las limitaciones del estudio y el contexto que un párrafo no alcanza a dar. Te invito a leer la fuente original antes de cambiar tu práctica clínica basado solo en lo que lees aquí.

Y "Mi experiencia" es exactamente eso: la mía. Puede estar equivocada, o sesgada por los casos que me ha tocado ver. No la tomes como última palabra — llévala a debate. Si no estás de acuerdo, o quieres discutir un caso, escríbeme: djgg70@gmail.com.

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